-Sí, me llamo Elia pero... ¿y tú?, ¿quién eres?- Elia quedó un tanto impresionada al haber sido reconocida por un desconocido. No lograba recordarlo aunque sus ojos azules le transmitían la calidez y la confianza que sólo una persona le había transmitido hasta la fecha... y que un día se fue: Alberto.
¿Y si es él?, se pregunta Elia. Pero no, no puede ser. Elia no logra encajar el perfil de su amigo en este chico o mucho ha debido de cambiar él para no reconocerlo. Elia continúa mirándolo, de abajo a arriba, de arriba a abajo, por todos los ángulos... pero nada, no logra encajarlo aún.
Por la cara de Alberto comienza a asomar un deje de decepción. "Vaya, parece que se ha olvidado de mí", piensa, también un poco triste. Aun así, no pierde la esperanza -ni la sonrisa- y decide intentarlo de nuevo:
-Veo que has roto el juramento que hicimos, ¿por qué, preciosa? Ven, cuéntame...-le dice mientras le abre los brazos, preparado para volverla a sentir en sus brazos y oler las notas de chocolate que desprende cada mechón de su pelo.
Y Elia entonces lo recuerda y se echa a sus brazos, abrazándolo con toda la fuerza con la que es capaz. Sintiéndose protegida y querida en sus brazos, así como una niña pequeña, como "su niña", como la llamaba a veces él...
Mientras lo abraza, piensa en las palabras que ha dicho Alberto; piensa especialmente en una: juramento, el que hicieron siete años antes, poco antes de que él se fuera.
Siete años antes, cuando tenía 16, una noche de fiesta con todos sus amigos tuvo la desgracia o, mejor dicho, suerte, de ver cómo Toni (su, por aquel entonces, novio) se liaba con Nerea, una de las amigas del grupo, de las mejores, por cierto...
Quizá era demasiado niña para soportar aquello que, sin duda, la hizo fuerte.
Elia se indigna, se siente traicionada y dolorida, no sólo por Toni, sino también por Nerea. Toni, al principio, lo niega todo pero Elia es demasiado lista y no se le puede engañar. De todas formas, Toni pone excusas, tales como: no sabía lo que hacía, me dejé llevar... seguidas de mil perdones. Falsos.
Nerea, por su parte, desaparece, se escabulle cual rata de alcantarilla para no dar la cara ante Elia. Cobarde.
La diversión de la fiesta acaba ahí. Unos se van para casa, no sin antes darle un abrazo a Elia y unas cuantas miradas de odio a Toni. Otros, los más cercanos a ella, se quedan intentando animarla.
Media hora más tarde, Alberto la encuentra sentada en un banco de un parque cercano, llorando. Y la abraza, como a ella le gusta. Y le seca las lágrimas y le dedica mil y una palabras bonitas para sacarle otras mil y una sonrisas, "preciosas, como tú" rueda por la mente de Alberto ya que, le gusta Elia desde hace algún tiempo pero no sabe si a ella le gusta él o no. Es por ello que Alberto permanece a su lado como su mejor amigo.
"Vamos a hacer una cosa"- le dice Alberto.
"¿Qué?"- responde Elia más animada, divertida porque no sabe qué sorpresa tramará su amigo.
"Vamos a hacer un juramento tú y yo: por muy mal que nos vayan las cosas no dejaremos de sonreír""Vale acepto tu juramento, aunque... hay una cosa que te quería comentar..."
"Cuéntame"- contesta Alberto, algo intrigado.
"Tengo un presentimiento, y no es nada bueno. Creo que dentro de poco nuestros caminos se separarán..."
"¡No digas bobadas, anda! Yo estaré aquí a tu lado, siempre"- contesta él abrazándola.
Un mes después, Alberto y toda su familia se fueron. Se mudaron a otra ciudad. Lo cambiaron todo, hasta el teléfono, con lo cual, Elia y Alberto perdieron el contacto y, con los años, la esperanza.
Además, a raíz de esta mudanza, Alberto comienza a creer en los presentimientos de Elia.
A Alberto, los días de tormenta (o cualquier día) lo asaltaba la nostalgia y la melancolía recordando a Elia y recordando el valor que no consiguió reunir para decirle lo que sentía por ella.
Por su parte, Elia echaba de menos a su amigo, su confidente, su consejero, su "mago de las sonrisas" -apodo que ella le puso cada vez que conseguía sacarle una-. Recordaba cómo había crecido junto a él y todo lo vivido con él... y lo que ahora ya no podrían vivir. Sí, Elia quería muchísimo a Alberto, no sólo como un amigo...
Y así es como ambos, nostálgicamente recordando, comenzarán a romper ese juramento que hicieron.
Después de ese abrazo lleno de recuerdos, Elia lo vuelve a observar.
Ha cambiado tanto: ya no lleva las horribles gafas que llevaba de pequeño y ya no es el chico débil y "enclenque" que era antes: ahora está fuerte y mucho más guapo.
Ella, en cambio, sigue igual de guapa que siempre -para los ojos de Alberto, más-, aunque, físicamente algo más desarrollada, ahora que se les puede considerar adultos.
-Y bien, ¿me vas a contar porqué has roto nuestro juramento? ¿Qué te pasa, mi niña?- "mi niña"... y Elia vuelve a abrazarlo, no lo puede evitar, es como un imán para ella, le encantan sus abrazos.
-Creo que no soy la única que lo ha roto, sino dime qué haces en pleno enero tú solo en la playa- responde Elia pícaramente, así como es ella y como a él le gusta...
La magia de la amistad siempre está ahí, esa es la promesa que nunca van a romper, por mucho que pase... La cosa está, cuando llega otra magia distinta, la de la amistad...
ResponderBorrarUn beso, Jess y perdona por no ser más extensa, ya sabes los exámenes jeje
Madre mia, pues yo voy a ser menos expresiva. Pero porque Llanos siempre que comenta, y sobre todo (separado, según Ferris jeje) cuando escribe con "parte de mi", que entonces se vuelve más filosófica jejeje
ResponderBorraryo más bien te digo lo típico, creo yo, que me ha gustado y que me avises en la parte III que ya lo leeré cuando regrese a mi extrañado Internet.
Además del "me ha gustado" comentar, que por mucho que pasen los años, si que recuerdas a tus amigos y más cuando son "especiales", ahi no estoy de acuerdo con tu prota jeje
pero me de verdad me ha entretenido mucho y a seguir escribiendo!!! ^^
fins dema Jessy :)
Ola :D
ResponderBorrarprimero queria agradecerte tus amables palabras sobre mi blog, y tambien queria decirte que me gusta mucho el tuyo tambien.
Me encanta la forma que tienes de narrar el hilo principal de la historia porque le das un toque personal que las ace muy especiales.
Un beso y gracias por leer mi blog :D
Queee bonitoo!
ResponderBorrarMe gusta mucho tu forma de escribir...tienes talento!
♥ www.skippinginheels.blogspot.com
Ess muyy boniito!
ResponderBorrarEscriibes muy bienn
uun besooo(:(:
Me he quedado con ganas de más¡¡¡¡ Espero que aunque pase un tiempo... escribas la parte III (dejarnos con las ganas... eso no se hace¡ jaja)
ResponderBorrar