3 may 2010

(Algo) INDESEABLE

“Mira ese hombre, seguro que ese dinero es para gastárselo en algún vicio…”- comenta una señora a otra al pasar a su lado. Comentarios como éstos escucha Juan cada semana, cuando él únicamente se gana la vida de la manera que puede.



Tiene mujer y cuatro hijos; tres de ellos aún son pequeños para trabajar; su mujer no puede porque una enfermedad se lo impide y él lleva más de dos años en paro y las cosas no han ido muy bien desde entonces. Tanto es así, que cada miércoles y sábado sale con su acordeón a tocar al mercadillo de la ciudad.


Está acostumbrado a escuchar estos comentarios pero aún así, duelen. “Suerte la de esta gente que puede llevarse algo más que un triste mendrugo de pan y algunas sobras a la boca”, pues las pocas pero bien agradecidas monedas que hay en la caja bajo sus pies no son para vicios: las necesita para llevar algo a casa.


Aún así, Juan es optimista y cree que las cosas cambiarán pronto y, a mejor. Mientras tanto, no deja de soñar con las notas que salen por su acordeón, soñar que baila y vive “La vie en rose” junto a su familia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario